BLOG - Hablando En El Silencio (Autor: Miguel Pulido)
5
paged,page-template,page-template-bridge,page-template-blog-large-image,page-template-bridgeblog-large-image-php,page,page-id-5,paged-26,page-paged-26,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,qode-content-sidebar-responsive,qode-theme-ver-10.1.1,wpb-js-composer js-comp-ver-5.0.1,vc_responsive

La Semana Santa trajo consigo un reto interesante en mi caminar ministerial: organizamos un viaje misionero a la costa caribe colombiana, para servir con una iglesia amiga en comunidades necesitadas. Quince personas decidimos asumir y embarcarnos en este desafío. La expectativa y la prevención frente a lo desconocido puede generar una tensión difícil de superar. Hay personas que llegan a enfermarse o se desgastan en conflictos interpersonales en situaciones así. Sin embargo, cuando te encuentras con rostros cálidos y una acogida sinceramente amable, como la que tuvimos, se abona...

Entiendo que una tragedia como la de Mocoa causa profundo dolor. Las familias que están experimentándola no merecen más que nuestra identificación, apoyo y compañía en la travesía de buscar un mañana diferente. Son estos momentos los que demuestran el valor de la solidaridad humana para traer esperanza a los escenarios más oscuros. Sin embargo, en el portal popular Las2Orillas el señor César Ospino publicó una nota bajo el título “Mocoa: Dios no existe y si existe es un genocida”[1]. Una afirmación de semejante proporción y con tal cantidad...

El sector estaba lleno de personas, abarrotado de locales e inundado de movimiento. A puertas de un fin de semana de quincena, muchos usaban su dinero frenéticamente. Los comercios vendían una gama diversa de productos, y casi todos tenían clientes adentro. Excepto uno. A pesar de estar en plena tarde, ese local tenía las luces apagadas, los estantes prácticamente vacíos y unos pocos productos (lámparas, candelabros, jarrones y otros elementos decorativos) esparcidos por el suelo. Al fondo estaba una mujer de rostro serio, triste, desanimo, en medio de la penumbra,...