BLOG - Hablando En El Silencio (Autor: Miguel Pulido)
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En Efesios 5:30-33, Pablo nos lleva a Génesis 2:24. Nos recuerda que desde la Creación de la primera pareja humana el propósito era que ésta tuviera un vínculo único, inquebrantable, que fueran una sola carne. Y eso implica, además, dejar la seguridad de la familia para ser una nueva familia. Cuando se omite este punto, hay problemas. Se hace daño cuando se quiere ser una sola carne sin dejar a padre y madre (dicho sea de paso, cosa muy común en la actualidad). Significa tener una...

Al entrar en este punto no debemos perder de vista el marco general que se nos presentó en Efesios 5:21: el sometimiento mutuo. Si tenemos eso en cuenta, entonces vamos a ver que la responsabilidad del hombre dentro del matrimonio es aún mayor que la de la mujer (tristemente, nuestro entorno nos ha hecho pensar que las cosas son al revés). A la mujer se le recordó el respeto que implica el sometimiento. Ahora al hombre se le suma algo más: debe amar a su esposa como Cristo...

Efesios 5:22, literalmente, dice así: ‘Mujeres, a sus propios maridos como al Señor’. Es obvio que falta algo. Falta un verbo. ¿Dónde está? ¿Dónde debemos buscarlo? ¿De qué está hablando Pablo? La lógica de las leyes de la gramática nos lleva a buscar el verbo atrás y no adelante. El verbo que apareció anteriormente es “someter” (v. 21). Es decir, las mujeres deben someterse a sus maridos. Pero ese no es el meollo del asunto, sino que nos muestra una vez más...