EL SEÑOR ES MI PASTOR, ¿NADA ME FALTARÁ? - pulidomiguel
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EL SEÑOR ES MI PASTOR, ¿NADA ME FALTARÁ?

Quizás es uno de los versos más conocidos de todo el libro de los salmos. Cientos de personas pueden citarlo de memoria. Otros tantos lo usan en strickers para los carros, cuadros para la casa o imanes para la nevera. La frase es consoladora: “El Señor es mi pastor, nada me faltará” (Salmos 23:1).

Sin embargo, la experiencia nos genera preguntas.

Porque, reconozcámoslo, la escasez nos ha visitado.

No hablemos solamente de los recursos materiales o económicos, ya que nuestra perspectiva está distorsionada frecuentemente por la codicia. Pero ¿has tenido ocasiones donde sientes que algo te falta? Amor para una relación difícil. Creatividad para responder bajo presión. Calma en medio de la tormenta. Palabras para dar un consejo sabio. Descanso para nuestra alma cansada. Fuerzas para continuar.

Provengo de un trasfondo religioso en el que implantaron la culpa como mecanismo de reacción frente a ciertos textos bíblicos. Si era brutalmente honesto y decía que algo me faltaba, entonces me cuestionaban con un aura de aparente piedad: “si algo te falta, entonces ¿el Señor es tu pastor?”. La promesa parecía bastante clara, así que yo debía estar haciendo algo mal.

El problema crecía cuando estaba conscientemente cerca de Dios, la oración era constante y la lectura bíblica también, y aun así tenía falencias de algún tipo en mi vida. La sensación de culpabilidad era aterradora. ¿Cómo es que el Señor era mi pastor y me faltaba algo?

Pero, con el tiempo, aprendí un poco de hebreo.

Y mi perspectiva cambió.

En su versión original, el texto dice: “El Señor es mi pastor, lo’ me faltará”. Lo’ es la negación en el hebreo. La traducimos, simplemente, como ‘no’. Así que la traducción más adecuada es: “El Señor es mi pastor, no me faltará”. Nuestra concepción cambia, porque ¡no está hablando de recursos, está hablando de Dios! Es decir, en medio de las falencias, de las faltas, de la escasez, de la incertidumbre, de las dudas, de las carencias, del no saber cuál es el paso siguiente, tenemos una certeza fiel e inamovible: el Señor no nos va a faltar.

Aunque todo falte, queda él.

Siempre.

Para una oveja, el pastor no es solamente el proveedor, el que le da los recursos que requiere para vivir; el pastor es su vida. Sin un pastor, la oveja está condenada a morir. Su único cerco de protección, frente a su torpeza y fragilidad, es su pastor. ¿De qué le sirve a una oveja tener pastos pero no tener a su pastor? ¡De nada! El bien más preciado para ella es su dueño.

No sé qué situaciones de la vida estás pasando. Probablemente sientas que el agua está llegando al cuello y que la lista de faltantes es mucho más extensa que la de las certezas. Por favor, no permitas que la culpa religiosa carcoma tu conciencia. El Salmo no habla de la presencia constante de recursos. Si algo te falta, no eres un mal cristiano o un pecador empedernido, simplemente eres un ser humano. ¿Acaso ser humano no significa precisamente que siempre nos va a faltar algo (porque de lo contrario seríamos Dios)?

Permite que estás palabras se aniden en tu corazón:

Él no te faltará.

Pase lo que pase, venga lo que venga, podrás contar con que tu Pastor estará contigo. Su oído estará presto a escucharte, su corazón a amarte, su pecho a recibir tus lágrimas y su abrazo a extenderse hacia ti las veces que sea necesario. Cuentas con él cada día de tu vida.

Después de todo, ¿qué más necesita una oveja?

Si lo tenemos a él, no hace falta nada.

 

©MiguelPulido

1Comment
  • Fa
    Posted at 09:11h, 07 junio Responder

    Gracias Miguel, que buen recordatorio.

    “Si lo tenemos a él, no hace falta nada.”

    Como nos falta reconciliarnos con todo lo que nos falta para poderlo ver como una oportunidad para ser suplidos de él y por él.

    “No temerle a mal alguno porque tú estás conmigo”… que preciosa resulta su presencia.

    Esta oveja agradece el bello recorderis.

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