SÍ, SE PUEDE CAER DE LA GRACIA DE DIOS - pulidomiguel
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SÍ, SE PUEDE CAER DE LA GRACIA DE DIOS

Si no fuera por la gracia, no podríamos respirar, caminar, abrazar, besar, pensar o leer. No hemos ganado nada. Hay personas que se han esforzado mucho y han puesto sus capacidades a toda máquina, pero, aun así, ¿en qué banco pagaron para tener la milagrosa y misteriosa combinación de dones extraordinarios que tienen?

La gracia también rodea nuestros fracasos. Todos estamos maltrechos, rotos, heridos, nos equivocamos, deseamos lo incorrecto, le fallamos a otros y damos la espalda a nuestro Creador. Somos rebeldes que frecuentemente huyen de casa. Pero nuestro Padre nos sigue amando. Su perdón está siempre disponible como un abrazo eterno. Su gracia impetuosa lo impulsa a recibirnos en nuestras miserias, andrajos y pecados.

La historia del hijo pródigo nunca ha dejado de repetirse.

Dios nos ama porque quiere hacerlo.

Sin restricciones. Sin peros. Sin límites.

Una de las preguntas que más he escuchado y con la que más he lidiado es sobre si se puede perder la gracia de Dios. ¿Cuál es el límite? ¿Qué tiene que pasar para que caigamos de un amor tan grande como Dios mismos? ¿Qué dice la Biblia?

La evidencia es clara y contundente:

Aquellos de entre ustedes que tratan de ser justificados por la ley han roto con Cristo; han caído de la gracia. (Gálatas 5:4)

Los Gálatas eran una comunidad que había recibido la gracia de Dios. Fueron encontrados en el camino por la inmerecida cruz del Calvario y, desde entonces, sus vidas no eran las mismas…hasta ese momento…

Se levantaron unos maestros que sostenían que la gracia de Dios era el comienzo de la vida cristiana, que estaba ahí para la salvación, pero de ese momento en adelante se debía obedecer la ley con los esfuerzos personales para que el amor de Dios no se perdiera. Veían la gracia al principio, la negaban en el trayecto. Le dijeron a la gente que requerían obedecer todos los parámetros de la ley para no perder su relación con Dios ni su salvación. Sí, Dios les había dado su gracia, pero tenía que ser buenos para mantenerla.

Suena bonito, ¿cierto?

Sin embargo, es perverso.

Porque, según Pablo, esa es la manera como se cae de la gracia de Dios.

Pensamos que la forma de caer de la gracia es pecar irrestrictamente, cayendo en las fauces del libertinaje. Pero estas palabras van en otra dirección: son las personas religiosas, los moralistas empedernidos, los legalistas recalcitrantes quienes se han convertido en ciegos voluntarios de la gracia de Dios. Le han dado la espalda a la cruz para descansar en su propio ego.

El problema del moralista es que se aleja de su Padre bajo los parámetros de la costumbre. Tiene mentalidad de esclavo, no de hijo. Piensa que Dios lo salvó para que se portara bien, no por puro amor. Se mide por los puntos que acumula a la luz de su propia bondad, olvidando que el corazón sólo puede ser transformado en relación con el Padre. Su vida se convierte paulatinamente en un terreno fértil para que brote la hipocresía, así que se vuelve experto en ocultar sus pecados e incluso miente sobre ellos. Una tragedia, porque el amor verdadero trabaja en la honestidad; la gracia repara vidas reales, no máscaras idealistas; Jesús sana personas, no personajes.

Cuando descansamos en nuestros propios esfuerzos, capacidades y bondad, fácilmente empezamos a olvidar que todo en nuestra vida es un regalo inmerecido del Cielo. Incluso cada acto de bondad es posible porque Dios, en su gracia, nos ha permitido hacerlo. ¿Quién puede enorgullecerse de eso?

El orgulloso cae de la gracia.

Porque piensa que no la necesita.

 

©MiguelPulido

 

1Comment
  • Gloría Esperanza Garcia Rodríguez
    Posted at 23:52h, 14 abril Responder

    Así es, ¡a la vez, tan sencillo y tan difícil.de aceptar..!

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