YERRY MINA Y AQUEL TEXTO BÍBLICO - pulidomiguel
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YERRY MINA Y AQUEL TEXTO BÍBLICO

Y así, sin más preámbulos, asombrando a los medios del mundo, el espigado defensa colombiano se quitó lentamente los guayos y las medias al borde del campo. Fue muy cuidadoso de no pisar el interior de la cancha hasta que el meticuloso ritual estuviera finalizado. Entonces, lo hizo. Su primer contacto con el césped del Camp Nou fue descalzo. Abstraído del bullicio y jolgorio desatado a su alrededor, realizó una pequeña oración, tuvo un instante íntimo con el Señor frente a los ojos del mundo.
Hermoso.
Así fue el inicio de Yerry Mina como defensa del FC Barcelona.
Cuando le preguntaron la razón por la que realizó ese acto, contestó que era creyente y había un texto bíblico que decía: “Todo lugar donde planten el pie será de ustedes” (Deuteronomio 11:24), entonces él cumplía con ese ritual como una forma de confianza en Dios para poder triunfar en esta nueva oportunidad profesional. Descalzarse y pisar aquel terreno de juego se convertía en la aplicación de ese pasaje. Quizás para muchas personas esa idea fue sumamente innovadora e inesperada, pero la verdad es que dentro de ciertos sectores del mundo evangélico esta forma de entender el texto es muy común.
Cuando leemos el contexto inmediato, descubrimos que esa frase aparece como la consecuencia de un condicional gigantesco que está en el versículo 22: “Si ustedes obedecen todos estos mandamientos que les doy, y aman al SEÑOR su Dios…” y después encontramos esa promesa. Los ‘si’ son esenciales dentro del texto de Deuteronomio. Son condiciones. Se tiene que cumplir lo primero para que se dé lo segundo.
Confundir el orden es sumamente peligroso.
Porque esa promesa es un efecto, no una causa.
Mi percepción es que muchas personas piensan que colocar la planta de los pies en un lugar es una especie de cheque en blanco que Dios firmó hace unos siglos. Recitan este texto, esperando que ocurra lo que desean. Y, a veces, no ocurre. De hecho, a Israel no le ocurrió. Ellos no conquistaron todo lugar que pisó la planta de sus pies. Lean con cuidado el siguiente libro de la Escritura, Josué, para darse cuenta que la cantidad de territorios sin conquistar en la tierra prometida es más grande que los conquistados. ¿Por qué?
La historia de Israel no es una evidencia de la falta de cumplimiento de esta promesa, sino precisamente una demostración fehaciente de la misma. Como hay una condición para que esa promesa se dé, se hace necesario revisar primero el cumplimiento del condicional. Entonces, nos damos cuenta que Israel fue desobediente y le dio la espalda a los mandamientos de Dios y amó a otros dioses. La promesa no tuvo lugar porque escogieron no cumplir con la condición. Una cosa no va sin la otra.
Conquistar sin amar a Dios no es un éxito verdadero. Triunfar rechazando al Todopoderoso es una forma de fracaso. Omitir el condicional de ese texto nos puede dirigir a prácticas incoherentes, donde pensamos que Dios está subyugado a la frase de un contrato que ni siquiera hemos leído bien. Entramos en dinámicas tóxicas de reclamos por supuestos incumplimientos de su parte. Él no nos debe nada.
Porque todo comienza en el amor, ¿no cierto?
Y sin eso primero, ¿qué importa lo segundo?
Antes de que piensen que estoy criticando a Yerry Mina, quiero decir que me inspiró mucho verlo entrenarse en los días sucesivos. Ya llegará su momento. En una entrevista que le hizo el club, dejó en claro que ama a Dios. Espero que eso nunca cambie. Porque ese es el inicio del verdadero éxito.
©MiguelPulido

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